Es la combinación de dos enfoques: Lean, que elimina el desperdicio en un proceso, y Six Sigma, que reduce su variabilidad. Juntos buscan algo distinto a "más barato" — buscan procesos más rápidos y más predecibles, que entreguen el mismo resultado cada vez.
Lean sin Six Sigma elimina pasos innecesarios, pero no garantiza consistencia. Six Sigma sin Lean puede volver un proceso muy estable y muy lento al mismo tiempo. Juntas cierran ese vacío.
Todo lo que consume tiempo o recursos sin agregarle valor al cliente — esperas, reprocesos, pasos redundantes, inventario que nadie necesita.
Que el resultado de un proceso sea predecible, no una lotería. Menos defectos, menos "depende de quién lo haga hoy".
DMAIC es la estructura que sostiene la metodología. Saltarse un paso — sobre todo Medir o Controlar — es la forma más común de que un proyecto de mejora se quede solo en la intención.
Qué se va a resolver, con qué objetivo medible, y con qué equipo — no se avanza sin esto claro.
Datos del proceso tal como está hoy, no como alguien cree que está. Sin esto, "mejorar" no se puede probar.
Qué está generando el problema de fondo — para no terminar resolviendo el efecto y dejando la causa intacta.
Se implementa la solución y se hace seguimiento cercano — no se asume que funcionó, se confirma con datos.
Se fija el proceso mejorado para que no regrese a como estaba en tres meses, cuando bajó la atención.
Lean Six Sigma es una de las herramientas que usamos dentro de Mejora Continua — pero el diagnóstico siempre empieza por entender el proceso real, no el que está documentado.
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