El sesgo es el error que empuja siempre en la misma dirección. El ruido es distinto: es la variabilidad que no debería existir — la misma persona, con los mismos datos, decidiendo distinto según el día. Daniel Kahneman, Olivier Sibony y Cass Sunstein lo documentaron en Noise: A Flaw in Human Judgment (2021), y encontraron que casi ninguna organización lo mide, mientras persigue el sesgo sin descanso.
Un sesgo se puede señalar: un evaluador que sistemáticamente califica alto, un modelo que subestima siempre el mismo tipo de riesgo. El ruido no tiene dirección — es la variabilidad que aparece cuando dos personas, o la misma persona en dos momentos distintos, deberían llegar al mismo juicio y no llegan. La mayoría de las organizaciones audita el sesgo. Casi ninguna mide el ruido, porque para verlo hay que poner juicios lado a lado, y eso casi nunca se hace.
En un experimento con una aseguradora real, distintos suscriptores fijaron primas de forma independiente para los mismos cinco clientes ficticios. La variación mediana entre sus juicios fue del 55% — cinco veces más de lo que la propia dirección de la empresa esperaba encontrar, que rondaba el 10%. Nadie estaba cometiendo un error evidente. El mismo caso, exactamente igual en el papel, producía una respuesta distinta según quién lo mirara.
Kahneman, Sibony y Sunstein no proponen eliminar el juicio humano — proponen rodearlo de protocolo. No es reemplazar el criterio, es evitar que el mismo criterio, aplicado dos veces, produzca dos resultados distintos.
Cada persona evalúa por separado antes de discutir en grupo — para que la opinión del primero en hablar no arrastre a los demás.
No "me parece que sí" — una métrica que dos personas distintas usan exactamente de la misma forma.
El orden en que llega un dato no debería contaminar cómo se lee el siguiente — hay que controlar la secuencia, no solo el contenido.
MADE está construido sobre esta misma lógica. Cada mecanismo existe para que el juicio directivo no varíe por razones que no tienen nada que ver con el caso que se está evaluando.
Convierte la evaluación en un cálculo consistente en vez de una impresión libre — el mismo caso, evaluado dos veces, no debería moverse por el estado de ánimo de quien lo revisa.
Una vez calculada, la decisión no cambia según cuándo se vuelva a consultar — elimina el ruido que viene simplemente del momento en que se mira.
Reemplazan la aprobación informal por un criterio explícito, aplicado igual entre casos — no una opinión distinta cada vez.
Fuente: Kahneman, D., Sibony, O., y Sunstein, C. (2021). Noise: A Flaw in Human Judgment. Little, Brown Spark.
La mayoría audita lo primero y nunca mira lo segundo — y ahí es donde vive buena parte de la inconsistencia que nadie logra explicar.
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